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©2003 Jesús M. González Barahona
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El kernel Linux, el servidor de web Apache, el paquete de ofimática
OpenOffice, el software del proyecto GNU. Todo eso y mucho más es
software libre. Pero, ¿qué quiere ``es software libre''? A estas
alturas, seguro que el término suena a novedad, a aire fresco en el
mundo de la producción y distribución de programas. Seguramente se ha
oído hablar alguna vez sobre su impacto sobre la industria del
software, sobre las ventajas que supone para los usuarios, sobre los
cambios y nuevas oportunidades que ofrece a las empresas. Pero
es poco habitual saber de qué hablamos exactamente cuando hablamos de
este tipo de programas... Vamos a ver si lo podemos explicar en pocas
palabras.
Antes de empezar, es conveniente comentar que no hay una única
definición de software libre, pero que las aceptadas
comúnmente son suficientemente parecidas como para que podamos
definirlo, informalmente, mediante cuatro libertades que tiene quien
lo recibe:
- Libertad de uso. Quien recibe el programa puede usarlo como
mejor le parezca, para cualquier actividad, en
cualquier momento, en cualquier ordenador, en cualquier lugar, con
fines privados, comerciales o de cualquier otro tipo.
- Libertad de redistribución. Puede redistribuirlo (copiarlo) a quien
quiera, cobrando por
ello o no. Por ejemplo, puede colocarlo en un servidor de Internet
para su descarga gratuita, o puede estampar CDs con él y venderlos
en kioscos.
- Libertad de modificación. Puede modificarlo, adaptándolo a sus
necesidades,
personalizándolo, mejorándolo, ampliándolo, cambiando su
funcionalidad, corrigiendo errores en él, etc.
- Libertad de redistribución de las modificaciones.
Puede redistribuir el software modificado.
Esto es, si se recibe un
programa libre, puede
usarse como se quiera, redistribuirlo a quien se quiera, por los medios
que se quiera, y modificarlo (y mejorarlo o adaptarlo). O no hacerlo:
el software libre proporciona libertades, pero no obliga a ejercerlas.
Para poder garantizar estas libertades es imprescindible que el código
fuente del programa esté
disponible, y sea a su vez redistribuible. De aquí surge, en gran
medida, el término ``open source'' (fuente abierta) que es propuesto
por algunos como una forma de referirse al software libre.
Las características del software libre, y las consecuencias y ventajas
que tiene
su uso, son consecuencias de las libertades a las que
nos estamos refiriendo. Por ejemplo, la libertad de redistribución
proporciona, en la práctica, una canal de distribución de gran
eficiencia económica y de muy bajo coste para el productor. Las
posibilidades de modificación y de redistribución de las
modificaciones facilitan la evolución y mejora técnica de los
programas. Y de la aplicación de todas las libertades simultáneamente
se deducen importantes sinergias, que hacen que el software libre se
comporte de una forma tan especial.
Desde el punto de vista legal, el instrumento que se utiliza para
proporcionar estas libertades a quien recibe un programa libre es la
licencia. Según la legislación sobre derechos
de autor (que es la que clásicamente se aplica a los programas de
ordenador), cuando se recibe un programa sólo se puede redistribuir o
modificar según los términos de la licencia que lo ``protege''. Por
eso, en el mundo del software libre las licencias son muy importantes,
y nos marcan exactamente qué podemos, y qué no, con cada programa.
Todas las licencias de software libre garantizan las ``cuatro
libertades'', pero hay diferencias entre ellas en lo que se refiere al
resto de sus características.
Algunas definiciones más rigurosas que la que se ha ofrecido más
arriba pueden encontrarse en:
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